El Matrimonio como Trampa: Depredadores Sociales a la Caza y Sobreexplotación de las Mujeres

Para nadie es un secreto que durante mucho tiempo ha existido una narrativa aceptada que presenta el matrimonio como el destino natural y deseable de toda mujer, implantada desde la infancia, -como si no existieran multiples riesgos, al haber usado el "romance del noviazgo" en el que supuestamente dos personas pasan a elegir "libremente" construir una vida juntas. Sin embargo, en esta narrativa permanece oculta una realidad mucho más siniestra, oscura y estructural que merece ser nombrada con precisión y sin adornos: para millones de mujeres en el mundo, México no es la excepción, el matrimonio no siempre es una elección libre sino una trampa cuidadosamente tendida por hombres de apariencia normal, encantadores, exitosos a nivel económico, funcionales e integrados socialmente quienes operan en realidad como DEPREDADORES SOCIALES.

Es el tipo de hombre que no busca  una compañera, sino una servidora sexual legal.

¿Qué se entiende de esto? 

Que no todos los hombres que buscan pareja lo hacen desde el amor, el respeto, con el deseo genuino de reciprocidad o para construir relaciones sanas, un matrimonio o una familia. Existe un perfil extendido que ha sido socialmente invisibilizado, perfil narcisista-psicopático, manipulador-controlador, de hombres que buscan, por un lado, mujeres para usarlas como solución logística a sus necesidades básicas y por otro lado, para obtener un estatus de normalidad e integración social. Buscan mujeres que limpien, cocinen, organicen el hogar, críen a los hijos, administren la vida doméstica y además esté disponible sexualmente, que les den una proyección e imagen de "buen hombre, esposo y padre". Todo ello ocurre dentro del matrimonio, sin remuneración, sin reconocimiento y sin posibilidad de negociación. 

Muchas mujeres pueden estar "casadas" pero no reconocen no estar en una relación de pareja o matrimonio, mucho menos que el trabajo del hogar, de cuidados y atención no remunerado es en si mismo producto de la "caza" y posterior sobreexplotación pero que además representa una forma de TRATA DE PERSONAS.

Llamarlo de otra manera "rol tradicional", "dinámica natural", "la mujer que cuida el hogar" es precisamente el eufemismo que ha permitido que esta realidad se perpetúe durante siglos hasta el presente, a la vista de todos pero sin ser cuestionada. Cuando una mujer realiza trabajo doméstico, emocional y sexual de manera sistemática y sin compensación ni reconocimiento, eso tiene un nombre: sobreexplotación laboral y personal encubierta amparado bajo el contrato del matrimonio como institución, en otras palabras: trata de personas-mujeres- con fines de explotación sexual, incluso es peor si ocurre violencia sexual infantil, cuando el mismo depredador social de la mujer pasa a ser depredador sexual de sus propios hijos.

Por muchos es sabido que actualmente existe una  "crisis" de "soledad en los hombres", en realidad no es algo momentáneo, es la resistencia de muchas mujeres a nivel global que no tienen el matrimonio, hijos o la familia entre sus planes ni como meta de vida establecida ni a corto, mediano o largo plazo. No tienen pensando responder al llamado del "sacrificio" de años de vida junto a hombres mientras representen un riesgo emocional, económico, sexual para ellas y sus hijos y además, ellas muy bien pueden dedicarse a si mismas, lo que significa que el presente, consciente o inconcientemente cada vez más mujeres han empezado a desmontar el mito del "felices para siempre - hasta que la muerte los separe". Este es un hecho y lo explicó Paul Dolan en su estudio y su libro "Happy Ever After: Escaping the Myths of the Perfect Life", el subgrupo de población más saludable y feliz son las mujeres que nunca se casaron ni tuvieron hijos". 

Esto es cierto ya que ninguna mujer escoge, atrae, merece o quiere ser la presa de un depredador social para luego enfrentarse a una separación y divorcio con hijos, exponer a niñas, niños y adolescentes junto a este perfil depredatorio y enfrentarse además a todo un sistema judicial que se convierte en un amplificador del mismo modelo depredador, cuyos jueces en muchísimos casos pasan a obligar a la mujer y madre a negociar con los derechos de sus hijos, como si esa fuese la labor de los juzgados familiares o para que los depredadores se sirvan de los procesos judiciales durante años y años.


La caza: el matrimonio como operación de captura.

La metáfora de la "caza" no es una exageración, describe con precisión toda una serie de patrones que emplean este perfil de hombres para obtener lo que buscan. La depredación social funciona por etapas:

Identificación de la presa.
 El depredador social no elige a su pareja por amor sino elige una presa por utilidad de recursos y vulnerabilidad. Busca mujeres con una amplia diferencia de edad por ejemplo no necesariamente con sana autoestima pero con la presión familiar para casarse, con necesidades económicas, soledad o falta de referentes que le digan que merece más. Se entiende claramente que la vulnerabilidad es el criterio de selección de su presa, no la conexión genuina.

El periodo de cortejo, conquista, Love Bombing + Idealización.
 Durante el noviazgo, el depredador despliega rápidamente una versión de sí mismo cuidadosamente construida, versión que no existe en condiciones normales: atento, generoso, enamorado, con proyecto de vida, múltiples atenciones, promesas de una vida juntos. Esta fase no es amor; es la ejecución de su manipulación emocional y psicológica como inversión estratégica, su objetivo es lograr el compromiso y matrimonio formal con la mujer con la mayor brevedad posible antes de que ella pueda ver lo que viene después ya que lo que llega no se llama "problemas o conflictos de pareja o la fase de adaptación a la convivencia matrimonial".

El cierre de la trampa. 
Una vez formalizada la relación, matrimonio, familia, convivencia, hijos en común, la misma máscara que construyó comienza a caer gradualmente, parecen altas y bajas de la relación, supuestas crisis que puedes ser confundidas como las responsabilidades domésticas que se desplazan hacia la mujer de manera "natural" o la disponibilidad sexual que se convierte en una obligación tácita. Entre ciertas dinámicas está la autonomía de la mujer que se erosiona lentamente: sus redes de amistad se debilitan, su independencia económica se reduce o se empobrece, su calidad de vida disminuye considerablemente, su identidad como mujer se desplaza en los roles de esposa y madre. El control del depredador está muy presente pero no siempre se observa como señales de alerta, ya que socialmente es el "ideal de relación y vida familiar", donde el depredador cree que tiene derecho y hasta la obligación de forzar a la mujer a cumplir con su rol familiar y social.

El aislamiento como mecanismo de control.
Entendamos que la jaula como tal no tiene barrotes visibles, es un hogar que parece la envidia de otros, en el fondo está hecho de dependencia económica, de hijos que "necesitan a su madre en casa", de múltiples comentarios que distorsionan la confianza, del agotamiento mental extremo que impide pensar en alternativas, de vergüenza social ante el "fracaso del matrimonio", fracaso que por cierto y bajo este perfil y estas dinámicas ya estaba 100% garantizado. Salir de ahí no es tan simple como "echarle ganas a al matrimonio" "todos las parejas tienen problemas" pero "irse" nunca es tan fácil o rápido como para las mujeres que están junto a este perfil de depredador social y no lo saben.  

Para muchas mujeres y madres "irse" es un proceso que puede tomar años y que conlleva consecuencias emocionales, económicas, sociales y a veces físicas devastadoras, incluso para los hijos, bebés, niña, niños y adolescentes. Lo que comúnmente pueden ver muchas mujeres con dudas, temores o miedos, como una "resistencia" a permanecer en esa vida familiar, no son las mal llamadas -peleas o conflictos de parejas- son las AMENAZAS REALES de daño e incremento de la violencia o lo que muchas mujeres y madres protectoras reconocemos, nombramos e identificamos perfectamente como VIOLENCIA VICARIA, el extremo de la violencia de género que tiene además como consecuencias la vulneración sistemática de todos los Derechos de la infancia.

La apariencia social del "buen hombre, padre y esposo"

Uno de los aspectos más perversos de este fenómeno -violencia vicaria- es la invisibilidad de este depredador social. Para muchas personas, él es el hombre que "se casó bien", que "formó una familia", que "tiene una buena esposa e hijos adorables". Nadie ve lo que ocurre a puertas cerradas. Nadie contabiliza las horas de trabajo, demandas y exigencias domésticas no remuneradas. Nadie mide el agotamiento emocional extremo, la renuencia a la renuncia de la mujer a proyectos propios, la erosión de la identidad como lo que es: violencia de género que ocurre e inicia dentro del hogar, donde se cree que es el lugar más seguro pero nada está más alejado de la realidad.

Él llega a las reuniones sociales como un hombre realizado. Ella llega como su fachada de realización familiar y compañía perfecta, cargando con el peso invisible de todo lo que sostiene, ese culto que frecuentemente consiste en felicitarlo por "su familia" mientras que de la mujer se asume que ese es el único rol que tiene derecho a aspirar, feliz y sin quejarse.

Un amplio consenso social es cómplice ya que  como "culto" no funciona solo por la acción de hombres individuales. Funciona porque está respaldado por estructuras culturales, familiares y en muchos casos legales e Institucionales que lo normalizan, ¿Cómo? Las familias que presionan a sus hijas para que "se establezcan", que se casen o "les den nietos", los grupos, comunidades que miran con lástima o sospecha a la mujer soltera que no quiere casarse ni tener hijos, las instituciones religiosas que por siglos han elevado el matrimonio a mandato divino, los sistemas económicos que precarizan el trabajo femenino fuera del hogar, todos estos factores funcionan como presión social, haciendo que la independencia económica, la huida y escape del matrimonio como trampa, sea menos probable.

Todo ello construye el escenario perfecto para que la caza del depredador social funcione a la perfección sin ser detectado. Es un hecho que la mujer no siempre llega al noviazgo, relación de pareja o matrimonio en igualdad de condiciones; llega al haber sido preparada durante años o toda su vida, desde la infancia y adolescencia a realizar lo que culturalmente se espera de ella, pero tampoco para saber y reconocer cómo nombrar o rechazar lo que no merece ya que es mal visto escogerse a si misma, es por ello que a pesar de los estudios de Paul Dolan, la soltería de la mujer es un hecho políticamente incorrecto.

Los depredadores sociales son parte de una realidad que urge nombrar.
Mientras sigamos llamando "tradición" a la sobreexplotación, "amor" a la posesión, "matrimonio" a la trampa y "familia" a la jaula, seguiremos sin poder observar, nombrar ni transformar absolutamente nada de esta forma de depredación social y trata de personas. El lenguaje importa, ya que forma esta realidad que atraviesan en silencio, padecen y sobreviven actualmente muchísimas mujeres, nombrar las cosas por su nombre, con precisión, depredadores sociales, sobreexplotación, trampa, trata de personas no es radicalismo; es una toma de consciencia social, urgente y necesaria como mujeres, a nivel familiar, social, cultural, institucional.
 -Se lo debemos a las generaciones pasadas, presentes y futuras.

Por supuesto, no toda relación es esto, y puede que existan vínculos genuinamente equitativos, construidos sobre respeto mutuo y reparto real de responsabilidades del hogar y la crianza consciente y responsable pero reconocer que existen éstas dinámicas depredatorias dentro de las relaciones de noviazgo, parejas, familiares, que son trampas disfrazadas de amor, no es atacar a estos vínculos: los protege, ya que establece un estándar más claro y adecuado de lo que una relación de noviazgo, de pareja y familia sana, estable, equitativa "deben" ser.

Las infancias, las mujeres merecemos la certeza y la elección a una vida libre de violencias, sin condicionamientos, no ser usados, elegidos, cosificados e instrumentalizados como presas por parte de estos DEPREDADORES SOCIALES.

Carolina Hernández León.
Facilitadora Resiliente.
Co-fundadora Voces de la Violencia Vicaria.
Acompañamiento Resiliente a Mujeres, Niñas, Niños y Adolescentes en situación de riesgo y vulnerabilidad de Violencia Vicaria.
Activismo Pro Derechos de la Infancia.
Prevención de la Violencia Vicaria.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

La CIDH abrirá primera audiencia de Violencia Vicaria en América Latina

Qué es la Patologización Emocional...

Violencia Vicaria, instrumental e Institucional como maltrato infantil.