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Mostrando las entradas de enero, 2026

Jueza padece junto a sus hijos de violencia vicaria.

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Jueza “sufre la impunidad” que protege a su ex esposo agresor. No quiero imaginar lo que padecen miles de mujeres violentadas que no tienen mi puesto, asegura Suzette Soto A la izquierda, el padre de los dos hijos de la juzgadora oaxaqueña, denunciado por agresiones y pensión alimentaria . “Soy jueza y sufro la impunidad que protege a mi agresor. No quiero imaginarme lo que sufren miles de mujeres violentadas que no tienen mi puesto”, dice Suzette Soto Pinacho, víctima de violencia de género y jueza de control en materia penal, así como visitadora del Consejo de la Judicatura del Poder Judicial de Oaxaca. En los pasillos del tribunal de justicia de Oaxaca, en su proceso de divorcio, ha pasado de ser juez a usuaria. Ahí se ha dado cuenta del abandono institucional y la falta de sensibilidad del estamento judicial hacia las distintas violencias que padecen las mujeres en México. Su agresor, Jaime Alberto Castellanos del Campo, está vinculado a proceso por cuatro delitos. Dos ...

No están con su papá, están con su agresor. Disonancia Cognitiva.

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El término disonancia cognitiva nombrada y estudiada por León Festinger, menciona que la disonancia en las relaciones surge como una incomodidad interna ante un hecho, dos ideas son contradictorias pero generan una tension que actúa como un velo: permite convivir con lo evidente del daño sin verlo ni nombrarlo realmente.  Este mecanismo hace posible que el daño se fragmente , se minimice o se justifique, dejando impunes a personalidades oscuras, narcisistas, psicopáticas o profundamente abusivas, que saben moverse entre roles como esposo, padre, sin que sus actos sean identificados, leídos  e interpretados como un patrón. Un ejemplo bastante común es cuando los hijos adultos de un mismo matrimonio o niñas, niños y adolescentes NNyA defienden indirectamente al padre bajo la frase “ en mi infancia a mí no me faltó nada” . Desde su experiencia individual, esa afirmación puede ser cierta pero lo que la disonancia impide ver es el conjunto: el desprecio sistemático, la ...

Nada ha cambiado...

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Por cada mujer golpeada hoy, por cada cuerpo invadido, por cada voz silenciada en una casa, en una calle, en una oficina, por cada desaparición forzada, por cada uno de los 10 feminicidios diarios, aún hay una bruja ardiendo en una hoguera. Arde sin fuego visible. Arde en el abandono. Arde en la indiferencia, en la incredulidad de quienes miran hacia otro lado y preguntan ¿qué habrá hecho? en lugar de ¿ cómo la protegemos?. La hoguera ya no está en la plaza pública, pero sigue encendida. Arde en el comedor familiar donde se minimiza la violencia. Arde en la sociedad que normaliza el miedo como parte de ser mujer. Arde en los gobiernos que archivan denuncias, que cuentan desapariciones como cadáveres, que convierten nuestra sangre en estadística y nuestra rabia en culpa, revictimización y exageración. Antes nos llamaban brujas. Hoy nos llaman problemáticas, exageradas, locas, feminazis. Antes nos quemaban por saber, por confiar en nuestra intuición, por sanar, por no obedece...

La violencia vicaria es el maltrato sistemático hacia la mujer que recibe a través de sus hijos

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En la violencia vicaria, el agresor ya no instrumentaliza a la mujer; golpea su alma a través de lo que ella más ama, buscando convertir el vínculo maternal en un campo de batalla donde los hijos niñas, niños y adolescentes son las víctimas y el silencio es el arma. ​¿ Por qué es tan relevante visibilizar la violencia vicaria? ​Para entender su impacto es importante desglosar sus puntos clave: ​El objetivo real : El maltratador no busca dañar directamente al NNyA por odio al menor, sino para destruir emocionalmente a la madre de forma permanente. ​La irreversibilidad : cuando se afirma que la violencia vicaria es el "daño extremo", es porque mientras un golpe físico puede sanar, el daño causado a través de los hijos deja cicatrices que duran toda la vida. ​La instrumentalización : Los hijos dejan de ser vistos como personas, sujetos con derechos y pasan a ser considerados objetos o herramientas de tortura sistemática. Cómo funciona la violencia vicaria. En la viol...

Después del divorcio o separación exige tu pensión...

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El trabajo de crianza, atención y cuidados sí tiene valor, pero solo cuando lo hace “otra”. Cuidar, criar, cocinar, limpiar, organizar la vida cotidiana produce bienestar, salud, estabilidad emocional y capital humano. Es trabajo. El problema es que cuando lo hace una mujer dentro del hogar, por sus hijos y su esposo, se presenta como: “amor” “vocación” “instinto materno” “lo normal” Pero cuando el hombre necesita que alguien más lo haga: se contrata se paga se regula se reconoce como empleo y designa un sueldo. El mismo trabajo cambia de valor según quién lo realiza y desde dónde se realiza. Eso no es casualidad: es patriarcado. La trampa está en las creencias familiares, sociales, culturales, políticas y económicas ya que “ella no trabaja”, la realidad es que cuando una mujer deja su desarrollo profesional para sostener el hogar, pierde ingresos propios, pierde experiencia laboral pierde cotización, seguridad social y pensión, pierde autonomía económica. ...

La importancia de recordar que el cuidado como labor no tiene género.

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Para quienes preguntan... ¿Dónde están las mujeres Feministas? No las vemos posicionarse en la lucha de las mujeres feministas... Es importante recordar que la labor de atención, cuidados y protección NO TIENE GÉNERO, vemos de nuevo cómo se distorsiona la realidad, la única pregunta que cabe aquí es: ¿dónde están los hombres que en lugar de cuidar, atender y proteger, son los mismos que maltratan, agreden y violentan a sus esposas, a sus hijas, a sus hermanas, a otras mujeres cercanas? ¿Dónde están? Si están protegiendo la violencia, el maltrato, los abusos de otros hombres, o que otros hombres ejercen contra las mujeres, sepan que ese silencio cómplice también es violencia, tanto como para normalizar y permitirle a un régimen totalitario y opresor imponerse legalmente sobre otras mujeres, impidiéndoles vivir sus vidas como lo merecen. Cuando los verdaderos hombres empiecen a atender, cuidar y proteger por igual a todas las mujeres, niñas y adolescentes que tengan cerc...

El mayor deudor: el sistema judicial mexicano.

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Este 2026 el acceso a la justicia no puede construirse ni garantizarse sobre la impunidad hacia la violencia vicaria sin exigir responsabilidad del Estado Mexicano y sus instituciones. Mucho antes del 2025, el Estado mexicano mantiene una deuda estructural con las mujeres, niñas, niños y adolescentes víctimas de violencia vicaria, el Estado y las instituciones se han convertido en el mayor deudor de la justicia mexicana. Durante el 2025 las instituciones encargadas de prevenir, investigar, sancionar y reparar la violencia vicaria fallaron de manera reiterada en el cumplimiento de sus obligaciones constitucionales y convencionales en materia de derechos humanos: fallan en garantizar el acceso efectivo a la justicia, en prevenir  las múltiples violencias que permanecen debidamente advertidas y documentadas, en sancionar a agresores plenamente identificados y fallan, de manera especialmente puntual, sin asumir su responsabilidad institucional. Como en años anteriores, el 2...