La violencia no disminuye ni desaparece, aumenta y se transforma en entornos cómplices y cercanos al perpetrador.
La violencia vicaria como parte de la violencia machista y de género, no se sostiene solo por la voluntad individual del agresor vicario, sino por los pactos de silencio, las complicidades, la impunidad y las estructuras de poder que le permiten ejercer manipulación y control sobre personas cercanas a él, y las personas cercanas a sus víctimas.
En los casos de violencia vicaria, esta dinámica adquiere una dimensión intangible pero no menos grave. El agresor no solo busca dañar a la mujer a través de sus hijas e hijos, sino que despliega estrategias de aislamiento, control coercitivo, desgaste psicológico y manipulación para colocar a toda la familia en una situación de indefensión y desprotección. Las niñas, niños y adolescentes dejan de ser reconocidos como sujetos de derechos y son instrumentalizados como medios para ejercer dominio, castigo y destrucción emocional sobre la madre.
Cuando el entorno familiar, social, institucional y judicial falla en identificar, nombrar todas estas dinámicas, se exacerba el aislamiento, el daño se profundiza y las víctimas quedan cada vez más expuesta a mayor daño. La incredulidad, la revictimización, las falsas justificaciones entre agresor-victimas o la interpretación social - judicial del caso como "simples conflictos de pareja o problemas familiares" favorecen los objetivos del perpetrador, quien encuentra en esas respuestas una forma de validar y prolongar su control coercitivo.
La acciones, no deberían limitarse a señalar por qué la víctima no pudo escapar o denunciar antes, sino en sacar a flote las condiciones sociales, culturales e institucionales que permitieron que el agresor mantuviera ese poder durante tanto tiempo y quiénes, por acción u omisión, contribuyeron a que mujeres, niñas, niños y adolescentes permanecieran aislados, desprotegidos y privados de una protección efectiva de sus derechos.
La comprensión y análisis de estas redes de complicidad e impunidad resulta indispensable para prevenir la violencia vicaria y garantizar una respuesta centrada en la dignidad, la seguridad y los derechos humanos de las víctimas.
Carolina Hernández León
Co-fundadora Voces de la Violencia Vicaria - Facilitadora Resiliente.
Acompanamiento a mujeres, niñas, niños y adolescentes en situación de riesgo y vulnerabilidad de Violencia Vicaria.
Activismo Pro Derechos de la infancia libre de violencias.
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