Violencia y discriminación contra las Madres. Informe ONU - Reem Alsalem.
Un aspecto especialmente relevante del informe de la Relatora Especial de la ONU, Reem Alsalem, es que desplaza la atención desde la violencia física evidente hacia formas de violencia institucional mucho más difíciles de identificar, pero que pueden tener consecuencias devastadoras para mujeres, niñas y niños.
1. La discriminación contra las madres como problema estructural
El informe sostiene que la maternidad no siempre es reconocida por los sistemas jurídicos como una condición que expone a las mujeres a riesgos específicos de violencia y discriminación.
Esto ocurre cuando:
Se minimizan las consecuencias del embarazo, parto o lactancia en procedimientos judiciales.
Se considera a la madre únicamente como una parte litigante y no como una persona que asume la mayor carga de cuidados.
Se interpretan las denuncias de violencia de género como conflictos parentales ordinarios.
Se penaliza a las mujeres que intentan proteger a sus hijos e hijas de situaciones de riesgo.
Desde una perspectiva feminista, esto conecta con décadas de trabajo de autoras como Nancy Chodorow, Carol Gilligan y Sara Ruddick, quienes mostraron que el trabajo de cuidado ha sido históricamente invisibilizado en las instituciones diseñadas principalmente desde experiencias masculinas.
2. Tribunales de familia y el riesgo de invisibilizar la violencia
Uno de los debates más importantes es qué ocurre cuando una mujer denuncia violencia familiar, violencia sexual o maltrato infantil durante un proceso de custodia.
Diversos organismos internacionales han advertido que algunos tribunales continúan tratando estos casos como si fueran simples desacuerdos entre progenitores.
Cuando eso sucede:
La violencia desaparece del análisis.
El foco se traslada a la cooperación entre los padres.
La protección de niñas y niños queda subordinada al mantenimiento del contacto familiar.
El problema es que la violencia no desaparece porque una pareja se separe.
De hecho, numerosas investigaciones muestran que el momento de la separación puede incrementar el riesgo de agresiones, amenazas, coerción y represalias.
3. Violencia vicaria: el uso de hijos e hijas para dañar a la madre
La llamada violencia vicaria ha sido estudiada especialmente por la psicóloga española Sonia Vaccaro.
Se refiere al uso instrumental de hijas e hijos para causar daño a la madre.
Puede manifestarse mediante:
-Amenazas de quitar la custodia.
-Manipulación emocional de los menores.
-Denuncias estratégicas.
-Incumplimiento de obligaciones parentales para generar desgaste económico.
-Obstaculización del vínculo materno.
-Agresiones dirigidas a los hijos para castigar a la madre.
-La forma más extrema son los homicidios de niñas y niños cometidos con el propósito de destruir psicológicamente a la madre.
Sin embargo, la mayoría de los casos ocurren mediante mecanismos menos visibles y más difíciles de demostrar.
4. La revictimización institucional
Uno de los aportes más importantes del informe es que la violencia no siempre proviene únicamente del agresor.
También puede producirse dentro de las instituciones.
La revictimización institucional ocurre cuando una mujer que denuncia:
-No es escuchada.
-Debe repetir reiteradamente su testimonio.
-Es tratada como sospechosa.
-Se le exige demostrar de manera extraordinaria aquello que denuncia.
-Es responsabilizada por las consecuencias de la violencia.
-En estos contextos aparecen preguntas que trasladan la responsabilidad hacia la víctima:
"¿Por qué no se fue antes?"
"¿Por qué permitió las visitas?"
"¿Por qué denunció hasta ahora?"
"¿Está intentando perjudicar al padre?"
Estas preguntas suelen ignorar factores documentados por la investigación científica sobre coerción, miedo, dependencia económica, trauma y control coercitivo.
5. El interés superior de la infancia
Un punto central es que los derechos de las mujeres y los derechos de niñas, niños y adolescentes no son intereses opuestos.
Los organismos internacionales han insistido en que proteger a una madre que denuncia violencia puede ser también una forma de proteger a sus hijos e hijas.
Investigadoras como Lenore Walker, Evan Stark y Emma Katz han mostrado que los menores no son observadores pasivos de la violencia contra sus madres; también son afectados por ella, incluso cuando no son golpeados directamente.
Por ello, cada vez más marcos de derechos humanos recomiendan analizar conjuntamente:
-La seguridad de la mujer.
-La seguridad de niñas y niños.
-Los antecedentes de violencia.
-Las dinámicas de control y dominación.
-El riesgo futuro.
6. Una lectura feminista del informe
La tesis de fondo del informe es que las madres pueden sufrir una forma específica de discriminación derivada de la combinación de:
-Su condición de mujeres.
-Su función reproductiva.
-Su papel social de cuidadoras.
-Cuando las instituciones no reconocen estas realidades, pueden producir decisiones aparentemente neutrales que terminan generando desigualdades concretas.
La crítica no es que los tribunales deban favorecer automáticamente a las madres ni que toda denuncia sea necesariamente verdadera. El planteamiento es que las decisiones deben incorporar perspectiva de género, análisis del contexto de violencia y enfoque de derechos de la infancia, para evitar que los procedimientos judiciales reproduzcan relaciones de poder que ya existían fuera de los tribunales.
En otras palabras, el informe invita a preguntarse no sólo si una resolución es formalmente imparcial, sino si realmente protege a quienes se encuentran en una posición de mayor vulnerabilidad frente a la violencia: mujeres, niñas, niños y adolescentes.
Tomado de
https://contraelborradodelasmujeres.org/la-violencia-y-discriminacion-contra-las-madres-informe-de-reem-alsalem/
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