La Violencia Vicaria interfiere en el Derecho de las niñas, niños y adolescentes a ser Auténticos
La necesidad de ser auténticos puede entenderse como una necesidad humana fundamental y, aunque el derecho internacional no habla expresamente de un "derecho a ser auténticos", sí protege los derechos que hacen posible vivir con Autenticidad.
Desde la infancia, esto debería ser una prioridad porque la construcción de la identidad ocurre precisamente durante los primeros años de vida, sin embargo, actualmente no se toma en cuenta que el impacto de la violencia familiar desde la infancia o la Violencia Vicaria, coloca en riesgo sus vidas, anteponiendo el derecho de NNyA a ser personas Auténticas si se ven forzadas a sacrificar quienes son desde la niñez.
Diversos marcos de derechos humanos respaldan esta idea. La Organización de las Naciones Unidas, mediante la Convención sobre los Derechos del Niño, reconoce el derecho de niñas, niños y adolescentes a desarrollar su personalidad, expresar sus opiniones, preservar su identidad, ser protegidos contra toda forma de violencia y crecer en un entorno que favorezca su desarrollo integral. La autenticidad se construye cuando estos derechos son respetados.
Desde la psicología del desarrollo, Donald Winnicott explicó que un ambiente suficientemente seguro permite que emerja el "verdadero self", mientras que contextos de control, miedo o invalidación favorecen la aparición de un "falso self": una forma de adaptarse para sobrevivir, sacrificando la espontaneidad y las propias necesidades.
Décadas antes, Karen Horney describió cómo los entornos hostiles llevan a las personas a alejarse de su identidad para obtener aceptación o evitar el rechazo. Más tarde, Carl Rogers mostró que el desarrollo saludable depende de recibir aceptación y consideración positiva, sin que el afecto esté condicionado a cumplir expectativas externas.
La perspectiva de autoras como Carol Gilligan también aporta una dimensión ética: cuando las personas aprenden desde pequeñas que deben silenciar su propia voz para mantener las relaciones o evitar conflictos, se deteriora su capacidad para reconocer cuándo sus necesidades básicas están siendo vulneradas, establecer límites y participar plenamente en la vida social. Así mismo el trabajo realizado por Alice Miller estuvo estrechamente vinculado con el de Winnicott y Horney al mostrar cómo la Autenticidad puede verse sacrificada como una estrategia de supervivencia durante la infancia.
La autenticidad no consiste en hacer siempre lo que se quiere ni en actuar sin considerar a las demás personas. Implica poder desarrollar una identidad propia, expresar pensamientos y emociones, tomar decisiones acordes con los propios valores y vivir con dignidad, siempre respetando los derechos de los demás.
Cuando las niñas, niños y adolescentes crecen bajo violencia vicaria, abusos, control coercitivo, discriminación o negligencia, la Autenticidad puede convertirse en un riesgo. Aprenden a ocultar quiénes son para mantenerse seguros, evitar castigos o conservar el vínculo aún si la persona de la cual depende su sobrevivencia es su agresor. Esa adaptación puede ser esencial para sobrevivir, pero, si se prolonga, puede llegar a afectar seriamente la construcción del amor propio, la autoestima, la autonomía, la salud mental y la capacidad para construir relaciones saludables a futuro.
Por ello, considerar la Autenticidad como un bien jurídico y ético que debe ser protegido desde la infancia fortalece varios derechos humanos ya reconocidos:
-El derecho a la identidad.
-El derecho al libre desarrollo de la personalidad.
-El derecho a la libertad de pensamiento y de expresión.
-El derecho a vivir libres de violencias y trato degradante.
-El derecho a un desarrollo integral en condiciones de dignidad.
Proteger la Autenticidad desde la infancia no significa promover el individualismo sin límites, sino garantizar que ninguna persona tenga que renunciar a ser quien es para poder sobrevivir, ser aceptada o conservar su dignidad. Las familias, las sociedades, las instituciones de justicia que protegen la Autenticidad de niñas, niños y adolescentes favorecen personas adultas con mayor capacidad de ejercer su autonomía, empatía, responsabilidad y participación democrática, reduciendo la reproducción de dinámicas de violencias, sometimiento y deshumanización.
Carolina Hernández León. Co-Funfadora de Voces de la Violencia Vicaria. Acompanamiento Resiliente a Mujeres NNyA en situación de riesgo y vulnerabilidad de Violencia Vicaria. Activismo Pro Derechos de la infancia.
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