Son niñas, no esposas ni madres



En países como Pakistán y Afganistán, lo llaman “cultura” y “tradición”, en Mexico "usos y costumbres", como si el término "matrimonio infantil" tuviera el poder para transformar el delito de violencia sexual infantil en "algo sagrado", mientras hombres de treinta, cuarenta, cincuenta, sesenta años o más, con arrugas, pueden cazar y depredar legalmente a niñas aterrorizadas de apenas ocho, nueve, diez, once, doce, trece años. 

A estas niñas, que aún juegan con muñecas, que aún sueñan con la inocencia de su infancia, les roban su derecho a vivir una vida libre de violencias, sobre todo cuando la ley es la que pasa por encima de sus derechos sexuales y reproductivos pero con la violencia sexual infantil les destrozan el futuro y les quebrantan el cuerpo bajo el peso de los deseos y la perversidad de hombres adultos quienes saben que ninguna niña indefensa y abandonada, pondrá resistencia a su fuerza.

Ninguna sociedad puede presumir de progreso, de igualdad, de derechos humanos de la niñez mientras negocia con el cuerpo y la soberanía de las niñas que son violentadas sexualmente hasta dejarlas embarazadas pero también son entregadas por sus familiares y obligadas a contraer matrimonio, a ser madres siendo aún niñas. Con suerte esto les pasa a las que sobreviven pero las complicaciones o la muerte alcanza a las niñas hasta silenciarlas para siempre.

Son niñas pequeñas que lloran hasta quedarse dormidas al lado de hombres desconocidos que podrían ser sus abuelos pero no lo son, son depredadores humanos.


Esto no son "tradiciones ni usos o costumbres", es una traición que no impedimos hacia el cuidado, protección y resguardo de los derechos de la infancia libre de violencias. 

Todo el mundo observa cómo el dolor y los crimenes hacia estas niñas es silenciado y por supuesto que todos vemos dónde están los depredadores humanos, amparados con total impunidad bajo "la institución del matrimonio y la familia". La indiferencia social es también una forma de entregarlas a las múltiples violencias de la cual no pueden escapar, tal cual pasa con las mujeres, niñas, niños y adolescentes en situación de riesgo y vulnerabilidad de violencia vicaria. Solas no podemos escapar.

No son madres, siguen siendo niñas con derecho a disfrutar de la infancia.

Carolina Hernández León.
Voces de la Violencia Vicaria 

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