Tu derecho a decidir y tu derecho a votar representan tu Libertad.


Las mujeres tenemos la constante responsabilidad de informarnos sobre nuestros derechos y sobre la historia que hizo posible conquistarlos.

- Ninguno de ellos han sido regalos ni surgieron de manera espontánea o sin perdidas fatales: el derecho al voto, a la educación, al trabajo, a participar en la vida pública, a decidir sobre nuestro cuerpo, en proyectos de vida y a vivir libres de violencia son el resultado de décadas, e incluso siglos, de organización, resistencia y lucha de millones de mujeres.

En materia de derechos humanos existe un principio fundamental: el Principio de Progresividad que establece que los derechos deben avanzar hacia una mayor protección y que el Estado no debe adoptar medidas regresivas que los debiliten o eliminen sin una justificación excepcional.

Los derechos conquistados por las mujeres no deben perderse por cambios de gobierno, por campañas ideológicas promovidas por hombres, por otras mujeres o por presiones políticas.

Actualmente lo que resulta más preocupante cuando se promueven discursos que buscan convencer a las propias mujeres de renunciar a su derecho del voto, es que está sucediendo en países que fueron precursores de la lucha por los derechos de las mujeres, son quienes olvidan toda la historia, las pérdidas humanas y el costo generacional por obtenerlos, además, quienes sostienen que las mujeres no deberían votar también niegan su participación en las decisiones públicas, en el activismo y defensa por los derechos de las mujeres y los derechos de las Infancias, ya que históricamente las mujeres somos las que promovemos los cambios sociales en beneficio de las próximas generaciones. 

Quienes promueven estas ideologías harían bien en mirar la realidad de países como Afganistán, donde los derechos de las mujeres, niñas y adolescentes han sufrido un grave retroceso: muchas niñas y mujeres han sido privadas de estudiar, trabajar, desplazarse libremente o participar en la vida pública, reduciendo al mínimo su autonomía, sus libertades, y su condición de ciudadanas con derechos.

La historia demuestra que los derechos nunca son completamente irreversibles. Si la sociedad y las mujeres dejan de defenderlos, pueden deteriorarse gradualmente. Las primeras afectadas somos las mujeres y las infancias, ya que si se restringen los derechos de las mujeres también se debilita la protección de niñas, niños y adolescentes, quienes dependen de sociedades que reconozcan la igualdad, la dignidad y la libertad como principios fundamentales.

Además de todo lo anterior, no siempre hace falta una crisis política o una guerra para que existan retrocesos en materia de derechos, basta con que se normalicen narrativas que deslegitiman la igualdad o que presentan los derechos como privilegios, tal y como sucede actualmente, otras mujeres pueden convertirse, consciente o inconscientemente, en promotoras de discursos que terminan restringiendo los DERECHOS y LIBERTADES DE TODAS.

La mejor defensa y protección frente a cualquier intento de regresión de nuestros derechos es el conocimiento, la memoria histórica y la participación ciudadana por medio del activismo social. 

Los derechos de las mujeres y de las infancias no son concesiones del Estado ni favores de los hombres ni están sujetos a una temporalidad; son Derechos Humanos que deben protegerse, fortalecerse y transmitirse a las siguientes generaciones para que ninguna mujer vuelva a ser reducida al silencio, a la sumisión, a la obediencia ciega o a un rol impuesto por razón del sexo o de edad.

Que no se nos olvide que por cada Derecho con el que contamos las mujeres e Infancias hoy dia, se lo debemos a otras mujeres que en su momento alzaron sus voces y se negaron a ser sumisas, complacientes y obedientes. 

Voces de la Violencia Vicaria 
Voces de la infancia judicializada.
Defensa y Activismo Pro Derechos de las mujeres e Infancias libres de violencias.

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