DÍA NARANJA - PREVENIR EL SUICIDIO TAMBIÉN ES PREVENIR LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES E INFANCIAS


Hay mujeres que no quieren morir.

Quieren que termine el dolor producto de la violencia ejercida hacia ellas y sus hijos.

Quieren dejar de vivir con miedo a consecuencia de la vida judicializada.
Quieren dormir sin pensar en la próxima notificación judicial.
Quieren dejar de explicar una y otra vez lo que les ocurrió.
Quieren que sus hijos estén a salvo.
Quieren recuperar su vida.

Cuando la violencia no termina con la separación, puede prolongarse durante años, incluso décadas, a través de denuncias tras denuncias, demandas tras demandas, audiencias, peritajes, órdenes contradictorias, manipulación de jueces, amenazas de sus ex esposos, incumplimientos de sentencias, juicios por pensión alimenticia, procesos por guarda y custodia, convivencias, todo lo anterior sin contar cuando existe la SUSTRACCIÓN de los hijos NNyA por parte del progenitor.

Y así sus vidas y la infancia también queda judicializada.

Cuando los hijos son utilizados para continuar ejerciendo control sobre la madre, la violencia puede adquirir otra dimensión, no se trata solamente de sobrevivir a una relación violenta, sino de sobrevivir a todo el peso del sistema judicial que parece no tener final.

Por eso, hoy 25 de septiembre, día naranja, al hablar de prevención del suicidio en mujeres que atraviesan violencia vicaria exigimos algo más que decirle a otras mujeres "por qué te quedaste" "sé fuerte" "piensa en tus hijos" o "busca ayuda", no toda mujer es capaz de nombrar lo que está sobreviviendo dentro de su hogar.

También tenemos que preguntarnos:

¿Qué estamos haciendo para que una mujer pueda vivir? No sobrevivivir violencia vicaria.

¿Quién las escucha cuando llevan años denunciando?

¿Quién identifica el desgaste económicos, emocional y psicológico producido por la violencia prolongada?

¿Quién evita que los procesos judiciales se conviertan en otra forma de violencia, injusticias y revictimización?

¿Quién protege a niñas, niños y adolescentes sin convertirlos en instrumentos del conflicto que promueve el progenitor?

¿Quién interviene antes de que una mujer llegue al punto de sentir que ya no existe una salida? O que empiece a creer que la solución es su partida.

Prevenir el suicidio también significa prevenir el aislamiento, la desesperanza, la indefensión y la violencia sostenida por el agresor y el sistema judicial que facilita la violencia continuada.

Ninguna mujer no debería necesitar llegar al borde de acariciar la ideacion de su muerte para que alguien más, las sociedades y las instituciones de justicia comprendan que llevaba años pidiendo ayuda.

Así que este Día Naranja no perdamos de vista algo fundamental:

La prevención también es justicia.
La protección también es prevención.
Escuchar también salva vidas.
Romper la violencia no puede significar dejar a las mujeres solas frente a instituciones de justicia que prolongan su sufrimiento.

Y si una mujer está atravesando una crisis suicida o siente que puede hacerse daño, la prioridad no es que resuelva su juicio, su relación ni su futuro en ese momento.

La prioridad es mantenerla con vida y acompañarla hacia la ayuda inmediata, sin prejuicios, donde sentirse segura no sea visto como un lujo sino una necesidad básica de una vida digna.

Ninguna mujer debería tener que elegir entre sobrevivir a la violencia o sobrevivir a las consecuencias de haber intentado escapar de ella.

El suicidio Inducido es FEMINICIDIO.

Carolina Hernández León 
Facilitadora Resiliente - Acompañamiento a mujeres NNyA en situación de riesgo y vulnerabilidad de Violencia Vicaria.
Activismo Pro Derechos de las mujeres e Infancias.

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