En el abandono paterno hay una carga de perversidad que no todos quieren aceptar...
La perversidad de abandonar con tanta facilidad a los hijos o hijas en momentos de mayor vulnerabilidad no es un evento aislado, es violencia hacia las infancias y la adolescencia, con frecuencia es el resultado de replicar creencias familiares, sociales y culturales nefastas, como por ejemplo justificar que:
-“a mí me abandonaron y no me pasó nada”
-“crecí viendo a mi madre con dos y tres empleos para sacarnos adelante” -“mi papá se fue pero mi mamá hizo que no nos faltara nada”.
Romantizar y normalizar el abandono paterno desde las familias y durante los procesos judiciales (divorcio, juicios familiares, guarda y custodia, pensión alimenticia) repercute no solo en la salud y estabilidad emocional desde la niñez, también deteriora la calidad de vida incluso en la vida adulta pero además el abandono paterno promueve directamente la sobreexplotación de las mujeres-madres.
El abandono paterno es parte integral de la Violencia Estructural de las sociedades.
El abandono paterno es violencia machista.
CUÁNTA PERVERSIDAD tendremos que seguir escuchando cuando nos señalan de "elegir, escoger o atraer" a hombres desconociendo que de forma premeditada van a abandonar a sus hijos para luego privarlos de darles un mejor futuro.
Entiendase, el hombre con un perfil machista, controlador, manipulador, narcisista/psicópata integrado es quien decide abandonar a sus hijos y fallarle como padre, mientras está realidad no se tome en cuenta en procesos judiciales, los juicios familiares van a demorarse años y hasta décadas, secuestrando el derecho de las niñas, niños y adolescentes a una vida libre de violencias.
Es tiempo de mujeres, de la infancia y la adolescencia libre de las múltiples VIOLENCIAS que desencadena el abandono paterno.
Voces de la violencia vicaria.
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