La infancia tiene derecho al Desarrollo de la Libre Personalidad...
No podemos aceptar ni responsabilizar a niños, niñas o adolescentes por no haber puesto “límites” si el sistema de "justicia familiar" los condena a crecer bajo convivencias o expuestos a dinámicas disfuncionales, abusivas, controladas y dominadas por un progenitor emocionalmente inmaduro o narcisista.
Ya sabemos que la literatura psicológica señala que los límites no son una habilidad innata, sino un aprendizaje que se construye en interacción con madres y padres que ofrecen contención, consistencia, empatía y estructura durante el proceso de crianza.
Cuando esos elementos faltan, los niños, niñas y adolescentes no alcanzan a desarrollar las habilidades y capacidades necesarias para reconocer, establecer o sostener límites saludables.
La teoría del desarrollo familiar describe que en la convivencia familiar donde los límites personales son difusos o inexistentes, y los roles no están claramente establecidos, los niños, niñas y adolescentes no aprenden a distinguir dónde terminan sus propias necesidades y comienzan las de los demás, lo que dificulta profundamente su aprendizaje de límites en la vida adulta.
Además, estudios sobre estilos de crianza han demostrado que la ausencia de límites consistentes y la falta de supervisión y estructura parental están asociados con dificultades en la autorregulación emocional, pobre sentido de responsabilidad y, en algunos casos, el desarrollo de rasgos de personalidad desadaptativos como el narcisismo patológico.
Cuando un padre modela las conductas donde su voluntad abusiva y corrosiva prevalece sobre la del hijo o hija, el niño, niña o adolescente internaliza que sus propios deseos y límites no importan, lo que se traduce en una incapacidad para poner límites sanos posteriormente.
En entornos con un padre abusivo, manipulador o narcisista, esta problemática se complica aún más. Los estudios sobre crianza narcisista muestran que estos progenitores ignoran y transgreden constantemente los límites emocionales de sus hijos, NNyA, buscando que éstos satisfagan sus propias necesidades de admiración, control o validación.
Esta y muchas otras dinámicas disfuncionales no solo entorpecen el desarrollo de límites, sino que también perjudican el sentido de identidad sana, la construcción de el autoestima resulta afectado y autonomía de los menores se trunca.
Por otra parte, la psicología del desarrollo infantil establece la importancia de los límites para la formación de la autorregulación emocional, la comprensión de las consecuencias y la construcción de un sentido coherente del “yo”: el Derecho al Desarrollo de una Libre Personalidad se ve seriamente comprometido.
Cuando un niño, niña o adolescente crece sin límites claros y consistentes por parte de una figura con apego inseguro, ambivalente o desorganizado, su mundo interno se vuelve impredecible y caótico, lo que puede generar fragilidad emocional, patrones de relación disfuncionales y dificultades para establecer límites personales en la vida adulta.
En este sentido, no es una falla personal de NNyA sino una consecuencia directa de la insuficiencia de apoyo relacional y estructura paterna durante periodos críticos de desarrollo que, en los procesos de divorcio y separación resulta mucho más grave y hasta perverso que se revinculen a los NNyA junto a un progenitor que no ofrece seguridad, sustento apoyo ni estructura en la crianza compartida y responsable.
Responsabilizar emocionalmente a NNyA quienes no reconocen el daño en su psique no solo representa negligencia hacia la infancia, sino que además el sistema de justicia familiar incrementa su negligencia institucional al vulnerar reiteradamente:
- los derechos de la infancia al exponerlos al incremento del trauma vincular y trauma relacional,
-a largos procesos, en convivencias,
durante juicios por guarda y custodia junto a un progenitor quien posiblemente ya cuenta con denuncias previas por múltiples violencias ejercidas hacia la mujer, denuncias que el mismo sistema ignora, desestima o la violencia vicaria haya sido la causante de la separación.
Como MADRES PROTECTORAS estamos ejerciendo el LEGITIMO DERECHO a proteger los Derechos de los NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES al exigir procesos con PERSPECTIVA de INFANCIAS, en APEGO a los DERECHOS e INTERÉS SUPERIOR, y SENTENCIAS CON ENFOQUE DE CURSO DE VIDA.
Procesos en apego a PERSPECTIVA de los derechos de las mujeres, ya que al mantener a las mujeres con la vida judicializada se vulneran nuestros derechos a una vida libre de violencia institucional.
Es tiempo de una vida libre de violencias para las infancias y las mujeres.
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