Después del divorcio o separación exige tu pensión...
El trabajo de crianza, atención y cuidados sí tiene valor, pero solo cuando lo hace “otra”.
Cuidar, criar, cocinar, limpiar, organizar la vida cotidiana produce bienestar, salud, estabilidad emocional y capital humano.
Es trabajo.
El problema es que cuando lo hace una mujer dentro del hogar, por sus hijos y su esposo, se presenta como:
“amor”
“vocación”
“instinto materno”
“lo normal”
Pero cuando el hombre necesita que alguien más lo haga:
se contrata
se paga
se regula
se reconoce como empleo y designa un sueldo.
El mismo trabajo cambia de valor según quién lo realiza y desde dónde se realiza.
Eso no es casualidad: es patriarcado.
La trampa está en las creencias familiares, sociales, culturales, políticas y económicas ya que “ella no trabaja”, la realidad es que cuando una mujer deja su desarrollo profesional para sostener el hogar, pierde ingresos propios, pierde experiencia laboral
pierde cotización, seguridad social y pensión, pierde autonomía económica.
Pero el hombre sí pudo trabajar, ascender y generar patrimonio porque alguien más, la mujer, sostuvo los hijos, atendió, cuidó y crio con su vida para que la vida familiar tuviera un sustento.
Seamos honestas, decir que “ella no trabajó” es una forma de borrado económico, si ese trabajo no existiera, el hombre no tendría las condiciones mínimas pero necesarias para haber construido absolutamente nada.
Nombrar estos factores generan mucha incomodidad que molestan cuando la mujer exige pensión para si misma ya que
cuestiona y rompe ciertos mitos:
“El amor no se paga”, bueno, el amor no, el trabajo sí, otro mito es “cada quien se mantiene solo” que es totalmente falso si hubo un acuerdo desigual donde uno producía dinero y la otra sostenía todo lo demás. Otro mito es que “la pensión para la mujer es un castigo para el hombre”, en realidad no es castigo, es compensación económica por un trabajo que permitió su propio bienestar y crecimiento profesional.
La pensión para la mujer no es caridad, es justicia, la pensión para la mujer existe porque hubo una renuncia económica no reversible, un beneficio directo para el otro, una dependencia creada y romantizada por el culto hacia la mujer que también debe aceptar sin quejarse ni cuestionar el rol impuesto de "madre abnegada, entregada y sacrificada".
La pensión no es mantener a la mujer, es reconocer que el patrimonio y la estabilidad se construyeron con un trabajo no remunerado: el que realiza la mujer como madre y esposa.
Aquí lo que realmente incomoda no es el dinero, es cuestionar abiertamente las creencias sociales de que las mujeres deben atender, criar y cuidar gratis, es así como se evidencia que la familia se sostiene sobre un trabajo invisible, además se rompe la narrativa de que el hombre puede solo.
Si contratas a una mujer para cuidar, atender y criar a tus hijos, ¿le dirás que la forma de pago será con amor? Verás que el trabajo que realiza la mujer y madre dentro de su hogar debe ser remunerado ya que si tiene un valor.
Después del divorcio o separación, exige tu pensión.
Voces de la Violencia Vicaria.
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